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Mostrando las entradas etiquetadas como igualdad

Arrow y la imposibilidad de la razón moral

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Hay N votantes. Cada uno ordena según sus preferencias a los M candidatos a presidente (o a los M distintos proyectos públicos). El  teorema de imposibilidad de Arrow  dice que es imposible tener un sistema de agregación de las preferencias de los N votantes (un sistema de votación, p.e.) que nos dé un ránking de los candidatos para cualesquiera preferencias individuales y que cumpla las siguientes características: No dictadura . Es decir, que el sistema de decisión no se fije únicamente en lo que diga uno de los votantes. Monotonía . Si un votante pasa de preferir X sobre Y a preferir Y sobre X, entonces el sistema no podrá ahora elegir a X sobre Y si antes no lo hacía. Independencia de alternativas irrelevantes . El orden de preferencia entre X e Y según el sistema de agregación de preferencias debe depender solo de cómo los votantes ordenan X e Y (y no de cómo ordenan, p.e., Z con respecto a X e Y). Unanimidad . Si todos los votantes prefieren X antes que Y, el sis...

Separación por sexos en el aula: ¿No, por principios o no, por evidencias?

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José Luis Ferreira Varias veces he discutido sobre qué hacer ante esta insistencia de algunos círculos por promover la educación separada por sexos. No suelo discutir sobre si tiene sentido o no, sino sobre si ya sabemos que es mala idea por principio o si es apropiado considerar los datos empíricos. Tras recordar las evidencias (en contra) que recogí en su día mis contertulios me suelen señalar que hay una cuestión previa de principios por la cual la separación no es aceptable. Ante esto mi postura es la siguiente: Ojalá las cosas fueran tan fáciles y pudiéramos tomar decisiones basadas en sencillos principios. Tal cosa no suele ser posible. ¿Cuál es el principio al que apelar para no separar por razón de sexo? ¿Se deduce de la igualdad de derechos? Me temo que no. Será eso y algo más y mucho me temo que ese algo más requerirá incluir como principio la no separación, con lo que caeríamos en una falacia de “petición de principio”. Hay una manera de no caer en ella y de...

¿Por qué seguimos insertando roles?

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Publicado originalmente  el veintiséis de noviembre en el bLog de miguE. . Por  +Miguel Ángel García Calderón (miguelangelgc)  ( @miguelangelgc ) La ONU celebra cada veinticinco de noviembre el día internacional de la eliminación de la violencia contra las mujer . Regularmente cada año los diferentes medios nos informan cifras alarmantes del número de niñas y mujeres que son violadas, maltratadas o lastimadas cada hora, día o anualmente… un dato que aunque impresiona al cabo de un rato queda, lamentablemente, como algo anecdótico. Y es que aunque siempre vemos a las mujeres como un grupo vulnerable - y lo son, porque se abusa de su condición en muchos entornos sociales y culturales aún en el siglo veintiuno - también el hombre, como género, sufre o es víctima de violencia tanto por mujeres como por su propio género, su familia o círculo cercano de convivencia. Nacer hombre o mujer automáticamente nos adjunta el hecho de tener que tener -perdone el pleo...

¿Hay problema de producción o solo de reparto?

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José Luis Ferreira Los dos problemas económicos principales a que se tiene que enfrentar cualquier sociedad son el de la producción y el del reparto. Que hay un problema económico en el reparto es algo que ve fácilmente todo el mundo, dadas las evidentes desigualdades económicas. Tanto lo es, que para muchos es este el único problema económico, cuya solución pasa por fuertes políticas igualitarias para garantizar un reparto más justo (desde impuestos o gastos más progresivos hasta revoluciones). A menudo se olvidan de las consecuencias que estas políticas tendrán sobre la producción. Pero no voy a hablar aquí de las consecuencias de la redistribución en la producción (tal vez en otra ocasión) ni de los problemas de la distribución. Me interesan ahora los problemas propios de la producción, menos conocidos. Lo más ilustrativo será poner unos ejemplos (no  cherry picking , los ejemplos son representativos de los problemas productivos): 1. En ...

Solidaridad versus caridad. Conclusión.

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José Luis Ferreira Termino la serie de solidaridad y caridad. Aquí  1  y  2 . En un pueblo o pequeño barrio, donde todos se conocen, los pobres también son conocidos por todos, y cada uno tiene su pobre a quien dar limosna. Esto es caridad. En una cuidad grande o en un país entero, donde uno se presenta de manera más anónima en sociedad, no acabamos de saber quién necesita nuestro apoyo y quien no. Consideramos que queremos ayudar a algunos de nuestros conciudadanos y les conferimos derechos a una renta mínima, a unos cupones de alimentación, a una educación gratuita, a asistencia médica,... y creamos instituciones para que así se haga. Esto es solidaridad. No estaba mal la caridad, cuando uno es responsable de un pobre y no de todos, se resuelve mejor el problema del escaqueado. Cada uno tiene una obligación con su pobre y será muy notorio si no la cumple. No solo para los demás, sino para uno mismo, que sabe que su dejadez no se distribu...

La solidaridad como bien público

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José Luis Ferreira Como  prometí  hace unos días, intentaré mostrar que la solidaridad es un bien público. Esto debería cerrar una discusión y abrir otras. Las más relevantes se refieren a la importancia de este bien y a la manera en que debe administrarse. Quisiera que la discusión fuera atractiva para un grupo amplio de personas, con concepciones varias sobre el papel del Estado en la sociedad. Para ello, espero captar la atención de algunos prometiendo decir cosas relevantes sobre este bien que les puede ser preciado. Espero atraer a otros prometiendo un análisis estrictamente liberal de la cuestión, sin perjuicio de que también tengan sus preferencias por la solidaridad. Pero vayamos por partes. Recordemos primero la definición económica de bien público. Se trata de aquel bien que, al ser consumido por una persona, queda todavía disponible para su consumo por alguna otra. Así, la botella de agua que generosamente me sirven en las reuniones de mi Universida...

La libertad como excusa y la necesidad ética del Estado

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José María Agüera Lorente Una de las felices consecuencias heredadas de la revolución que supuso la Ilustración fue la exigencia de justificar las instituciones políticas en términos de racionalidad. Su utopía contemplaba que la existencia humana pudiera tener la felicidad terrenal como un horizonte próximo, si se hacía por establecer las condiciones propicias que allanaran la senda que conducía hasta él. Libertad, igualdad, fraternidad conformaron el enunciado de los principales valores políticos que, a partir de la modernidad, presidieron el frontispicio del nuevo edificio de la civilización europea . Teniéndolos a ellos como premisas debían transformarse los modos de hacer política, que hasta entonces habían sido legitimados en exclusiva mediante discursos que se nutrían de universos simbólicos sobrenaturales, cuya verdad tenía su asiento en la religión. Ésta, desde entonces y a su pesar a juzgar por su resistencia de siempre al progreso de la razón, no ha podido evitar la m...

¿Debe el Estado corregir las desigualdades naturales? (Andrés Carmona)

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Hace tiempo, Gabriel Andrade publicaba en este blog una entrada titulada ¿Puede el Estado corregir las desigualdades sociales? En ella partía del libro de Hernstein y Murray, The Bell Curve, acerca de la (supuesta) correlación entre razas e inteligencia, para reflexionar después sobre la relación entre las desigualdades naturales y las sociales y si le cabía al Estado algún papel corrector entre ellas, iniciando así, de paso, un diálogo con la filosofía de John Rawls. La conclusión de Andrade es: