Sin vergüenza (o de emociones y política)
«No sé si vivo en un país serio lleno de personas tristes o en un país triste repleto de personas serias». ( Javier Pérez Andújar en el programa A Vivir que son dos días de la Cadena SER) Por José María Agüera Lorente En textos pasados publicados aquí y allá he mostrado mi visión crítica sobre los efectos que un exceso de emotividad puede causar en el ámbito de la vida pública. De acuerdo con un digamos modelo de concepción ilustrada de la democracia entiendo que se debe procurar abordar las cuestiones y conflictos políticos al nivel que sea según un enfoque racional, el cual –en principio– debiera facilitar el diálogo y el consenso en el que basar las soluciones que buscamos y los proyectos que contribuyan a una mejor convivencia. Ahora bien, esto no me impide asumir la obviedad de que el ser humano es, por naturaleza, emocional, pues los afectos son imprescindibles estados de nuestra psique a través de los cuales evaluamos las diversas situaciones por las que nos hace atrav...