Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como paradojas

¿Sabemos lo que quiere el pueblo?

Imagen
La irrupción de los nuevos partidos ha atraído una renovada atención por los sistemas de votaciones. En esta entrada voy a recordar un ejemplo que se deberíamos estudiar todos desde pequeñitos, antes de que nos dejen votar. Es muy sencillo e ilustra cómo no existe “lo que quiere el pueblo”, la antesala al concepto de que no existe un sistema de votación (o de agregación de preferencias) que tenga todas las propiedades que nos gustaría (ver  aquí ). Pongamos que hay una sociedad con 100 personas divididas en seis partidos (PT, PU, PV, PX, PY y PZ). Deben elegir entre cinco propuestas distintas, pero cada grupo las ordena de mejor a peor según se indica en la tabla. Partido (# personas) PT (33) PU (16) PV (3) PX (8) PY (18) PZ (22) --------- --------- -------- -------- --------- --------- Ránking A B C C D E B D D E E C C C B B C B D E A D B D E A E A A A Por ejemplo, las...

¿Nos creemos las paradojas de Zenón de Elea? ¿Y las de Feyerabend?

Imagen
Hasta el fin de agosto os dejo con reposiciones de mis entradas más leídas en este blog. Esta es la número 7. Para Heráclito todo estaba en movimiento y en continuo cambio (no se puede bañar dos veces en el mismo río), mientras que para Parménides , lo inmutable del ser era la clave de la realidad (el ser es y no puede no ser). Zenón de Elea era discípulo de Parménides y quiso echar una mano a la defensa de las tesis de su maestro. Desarrolló para ello una serie de argumentos que mostraban la imposibilidad del movimiento y, por tanto, del cambio. El más famoso es el de Aquiles y la tortuga. Si le daba ventaja en una carrera, Aquiles nunca podría alcanzar a la tortuga. Cuando llegara al punto de partida de la tortuga (A), ésta ya estará más adelantada (en B). Cuando Aquiles llegue al punto B, la tortuga habrá avanzado otro poco (hasta C). De esta manera habrá una serie infinita de recorridos que Aquiles tendría que completar antes de alcanzar a la tortuga. Una serie infinita...

La Teoría de Juegos y el dilema discursivo

Imagen
He aquí un ejemplo del “dilema discursivo” o “paradoja doctrinal”: Pongamos que hay un jurado de tres miembros que deben decidir mayoría si un candidato debe ser aceptado en un grupo. Las reglas especifican que el candidato debe cumplir dos requisitos, A y B, para ser aceptado. El primer miembro del jurado cree que el candidato cumple ambos requisitos, el segundo miembro cree que solo cumple el A, mientras que el tercero cree que solo cumple B. La paradoja aparece cuando uno compara dos métodos diferentes para decidir la admisión del candidato. El primer método requiere que el jurado vote sobre si el candidato cumple el requisito A y, a continuación, sobre si cumple el B. Si el candidato obtiene una mayoría en ambas votaciones, será aceptado. Dos de los tres miembros creen que se satisface la condición A (el primero y el segundo así lo creen), y también dos de tres creen que se satisface la condición B (ahora lo creen el primero y el tercero). De acuerdo con este método el cand...

Greguerías filosóficas

Imagen
José Luis Ferreira Debo el título a  @ptarra , que así llamó a estas ocurrencias tuiteras que tuve un día. Las dos primeras son de  Saturday Morning Breakfast Cereal  e inspiraron las demás: -Has leído la paradoja d Zenón? -No puedo: antes d llegar al final debo pasar x la mitad, y antes, x la mitad d la mitad y así sucesivamente -Conoces el mito de la caverna de Platón? -Apenas unas nociones difusas y esquemáticas. -¿Crees que el método de Descartes es correcto? -Lo dudo. -Haznos un comentario sobre el Tractatus de Wittgenstein. -Mejor me callo. -¿Me puedes explicar con detalle las tesis de la Dialéctica? -No. Mejor te hago una síntesis. -¿Entra Kant en el examen? -Categóricamente, sí. -¿Me puedes explicar el existencialismo? -¿Para qué? Te vas a morir antes de entenderlo. -¿En qué consiste tu filosofía, Nietzsche? -Deja de preguntar cosas con esa moral de esclavo y crea tu propia respuesta. -¿Es correcta la paradoja del gato de Schrödin...

Paternalismo y adoctrinamiento (2)

Imagen
José Luis Ferreira En la  entrada anterior  planteaba el siguiente problema: ¿Es posible rechazar racionalmente el adoctrinamiento? Si, como proponía en la entrada, deben respetarse las preferencias del mayor de edad, y este, adoctrinado, prefiere que lo hayan adoctrinado, con este criterio no puede decirse nada en contra. ¿Cómo se podría convencer a una sociedad de personas adoctrinadas para que dejen de adoctrinar a sus menores? Tal como está planteado el problema, no le veo solución. La sociedad adoctrinada creerá que es un error no adoctrinar, mientras que la no adoctrinada verá el error en la otra. La clave está en que las sociedades no son como en ese planteamiento. Ocurrirá que el adoctrinamiento nunca es 100% efectivo. Elaborando sobre esta circunstancia, podemos fácilmente pensar que, aunque la mayoría de adoctrinados quiera el adoctrinamiento y la mayoría de no adoctrinados prefiera el no adoctrinamiento, seguramente suceda que ...

Paternalismo y adoctrinamiento

Imagen
José Luis Ferreira Podemos definir el paternalismo como la toma de decisiones del padre o la madre por el menor de edad. En términos más amplios puede extenderse a las decisiones del Estado por el individuo, pero no hablaré de estas ahora. No compete al padre cualquier decisión. Hay problemas de variada índole en las que se deja al menor la potestad o en las que, por lo menos, se pide su opinión. Así, el consentimiento para tener relaciones sexuales, para casarse, para ser sometido a una operación de riesgo, para  abortar , para ser custodiado por el padre o la madre, etc. puede otorgarse a edades más tempranas. El criterio para dilucidar qué decisiones se deja al menor y a qué edad debe ser siempre el interés del menor, pero ¿cómo decidir esto? Si le preguntamos al menor si quiere decidir sobre tal o cual tema, normalmente dirá que sí a casi todos. La clave puede estar en quién tendrá unas preferencias más parecidas al menor de edad, si él mismo cuando llegue a l...

El dilema del tranvía

Imagen
José Luis Ferreira Problemas como este del dilema del tranvía me persiguen desde que me dedico a la teoría de los juegos, así que aquí va una entrada para ellos. Un tranvía está en loca carrera sin frenos a punto de arrollar y matar con toda seguridad a un grupo de 10 personas. La única posibilidad de salvarlos es desviar el tranvía a otra vía en la que solo hay una persona, que también morirá irremediablemente si se hace ese desvío. ¿Qué harías si tuvieras la posibilidad de apretar el botón que active el desvío? Este tipo de problemas nos muestran que nuestras posiciones morales pudieran no tener una buena justificación. Esto último es así porque está documentado en experimento tras experimento (mentales, claro, nunca se mata a nadie) que las respuestas a la pregunta crucial depende de variables aparentemente irrelevantes. Por ejemplo, la respuesta varía si la persona a la que sacrificar es un trabajador de la compañía que hace su trabajo reparan...

Es muy difícil ser riguroso sin matemáticas

Imagen
José Luis Ferreira Esta es la paradoja de  La lámpara de Thompson . Tenemos una lámpara encendida. Al cabo de una hora la apagamos, media hora después la encendemos, un cuarto de hora más tarde la apagamos de nuevo, un octavo de hora después la encendemos otra vez, y así sucesivamente. Alternamos la lámpara encendida y apagada en intervalos cada uno la mitad de largo que el anterior. Todo el proceso acabará en dos horas: 1+1/2+1/4+1/8+1/16+… = 2. La pregunta inquietante viene ahora. Al cabo de esas dos horas, ¿la lámpara estará encendida o apagada? Ninguna de las dos respuestas parece adecuada ni preferible a la otra. ¿Qué hacemos entonces? Ocurre simplemente, que el problema no está bien definido. Parece bien definido porque parece que hemos sido capaces de enunciarlo claramente, pero es solo apariencia. El problema está perfectamente definido para cualquier instante anterior a las dos horas, pero no para ese momento. Hay quien dice que la indefinición de la paradoja se...