¿Por qué hablamos de 'Dios' cuando queremos decir 'técnico en gestión de fincas'?
La presentación, hace cosa de cinco años, del libro de Stephen Hawking -en colaboración con Leonard Mlodinow- "El gran designio" , desató (o volvió a desatar, mejor dicho) la caja de los truenos teístas y ateístas. En esta ocasión, al menos, el ámbito de la discusión se situó en la cosmología y en los orígenes del universo. Y es algo que cabe agradecer. Sobre todo porque el pugilato entre fervientes creyentes y fervientes increyentes en canchas emocionalmente inestables, como cuando se polemiza sobre el "sentido" del mal en el mundo o sobre el sufrimiento humano, no aportan nada realmente interesante a la discusión sobre la existencia de Dios. Una discusión sobre la pertinencia del concepto 'Dios' como factor explicativo en las condiciones límite del Big Bang nos traslada, sin embargo, a terrenos intelectualmente más placenteros y menos pasionales. O al menos, así debería ser. El tono de algunas de las críticas a la afirmación del profesor H...